“Entonces, uno puede ver cómo ese discurso deja de ser
palabra para convertirse en realidades. Cómo eso que algunos llaman relato
tiene puertas y ventanas, son escuelas, son trabajadores, son fábricas…”. Con
esa contundencia se expresó nuestra Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner,
al finalizar el acto de apertura del 132° Periodo de Sesiones Ordinarias del
Congreso de la Nación. En frente, una plaza multicolor la alentaba.
Una llamada
Era de noche, y el parque Berduc de Paraná estaba abarrotado
de militantes. Remeras de todos los colores expresaban la heterogeneidad de la
fuerza que se movía camino a Buenos Aires. Las consignas “Mas Poder al pueblo,
más poder a Cristina” y "Néstor, Cristina, Urribarri" marcaron desde
temprano una jornada que Entre Ríos viviría a pleno.
Cantos, charlas e incluso poemas se escucharon en el viaje.
El ferviente espíritu de lucha que entraña el peronismo palpitaba en el amor a
su sueño de una Patria libre, justa y soberana, renovado en sus expectativas
por la decisión de Sergio Urribarri de disputar la candidatura a Presidente de
la Nación.
En las conversaciones entre los compañeros sobrevolaban
algunos interrogantes sobre las palabras de CFK: "¿Irá a anunciar algún
proyecto de ley?", "¿Dará algún indicio sobre el 2015?", "¿Va
a estar linda como siempre?".
Antes del amanecer, estábamos en la capital de nuestro país.
Frente al Obelisco, Entre Ríos formaba una columna de significativa dimensión,
que reunía numerosas agrupaciones, fuerzas y referentes políticos entrerrianos.
A los costados, todo el ritmo del carnaval del pueblo entrerriano con sus
trajes y personajes, instrumentos de viento, bombos y redoblantes, dejaban
entender que "nada grande se puede hacer sin alegría". En ese
instante, alguien advirtió: "¡mirá, el Pato!". El gobernador Sergio
Urribarri se acercaba por uno de los laterales hacia el frente de la columna.
Una pancarta sencilla y clara sintetizaba el mensaje: "Néstor, Cristina,
Urribarri. Nunca Menos". El 2015 ya está en marcha.
Las
palabras, la plaza y la historia
Cerca del medio día, la plaza estaba repleta. “Justicia,
Libertad, Igualdad, siempre” era el mensaje elegido por el Gobierno para la
fecha. Como en una postal del kirchnerismo, sindicatos, agrupaciones políticas
y organizaciones sociales manifestaban su respaldo desde pancartas, banderas y
globos. Detrás del vallado, a metros del Congreso, el rock nacional que
transmitían los parlantes enmudeció ante la fuerza de bombos, platillos y
cantos de centenares de gargantas militantes. La voz de Néstor se elevó por
sobre la multitud y nos recordó que jamás dejó sus convicciones “en la puerta
de entrada de la Casa Rosada”.
Los rostros se aglutinaban contra las vallas, mientras crecía
la ansiedad por ver la imponente figura de quien hoy conduce nuestro país. El
desfile de los Granaderos a Caballo, seguido por tráfics y autos, anticipaba su
llegada. Finalmente, la Presidenta saludó al pueblo. La espera acabó. Luego de unos
minutos, tras la introducción de la locutora oficial, inició el discurso. Los
más habilidosos se apostaron en columnas, garitas de colectivo y hasta
contenedores para poder oír. Auriculares listos, semblantes atentos. “Va a
hablar como cuatro horas”, se dijo.
La fuerza de este peronismo
“Es el mensaje decimoprimero que estamos dando desde aquel
25 de mayo de 2003 en que un hombre sentado en este mismo lugar en el que yo me
encuentro enunciaba al pueblo de la Nación un nuevo paradigma en materia de
política y gestión de Estado”. Así inauguró la Presidenta un nuevo Periodo de Sesiones
Ordinarias en el Congreso de la Nación, no sin antes expresar un “mi madre, qué
fuerza tiene este peronismo”, en alusión a los cientos de militantes que
colmaban el salón, y realzando el contraste con algún intento de peronismo sin
fuerza.
Durante sus casi tres horas de locución, Cristina hizo
hincapié en los innumerables avances en materia económica y social que experimentó
la Argentina en estos diez años de kirchnerismo. Dio a conocer, en ese sentido,
una serie de reconocimientos internacionales a nuestro país, como el informe
del Banco Mundial, el cual resaltó la disminución de la pobreza y el monto del
PBI destinado por el Estado argentino a la inversión social; también el Boletín
de Seguridad Alimentaria emitido por la ONU que halagó las políticas de acceso
a los alimentos entre los cuales prevalece el programa Precios Cuidados y el
financiamiento a productores agropecuarios.
Con anécdotas, datos estadísticos, cifras, argumentos,
llamados y convocatorias, Cristina echó por tierra la cadena del desánimo y presentó
un panorama de nuestro país desde 2003 a la actualidad. Destacó la recuperación
de YPF; la inyección que PRO.CRE.AR significa en el mercado interno; el aumento
de las frecuencias y la mejora del servicio con la recuperación de Aerolíneas
Argentinas; la política crediticia para el desarrollo productivo del país; y el
programa PROG.R.ES.AR, entre otros avances del período.
La disertación arrojó nuevamente blancos sobre negros, y
dejó entrever las vergonzantes ausencias de dirigentes que todos los días discursean
en la televisión pero no se animan a enfrentar a la Presidenta en un mismo
recinto; además, se pudo advertir a diputados con oficio de humoristas, permitirse
una siesta en plena Asamblea Legislativa.
Sobre el final, las palabras de Néstor recuperadas por
Cristina hicieron estallar aplausos y llantos. Pétalos de rosas cayeron desde
el tercer piso de la Cámara de Diputados, donde jóvenes, militantes y
trabajadores con pecheras de todos los sectores animaban a la Presidenta, que
rápidamente se dirigió hasta el frente del Palacio del Congreso para continuar
su diálogo con la historia:
“Les veo la cara a ustedes
y veo el futuro y el presente de la Patria. Y veo un futuro maravilloso, con
sus banderas con las caras del Che, Evita, Perón, Rodolfo Walsh (…)”, dijo ante
la multitud profundamente emocionada. Y provocó: “me gustaría también ver la de
Yrigoyen”, para terminar con un llamado a “luchar fuertemente por la
solidaridad con todos los pueblos de América del Sur, defender la integración
latinoamericana. Paz, democracia y vida para toda América Latina”.
A
seguir militando
Se cerró el micrófono, explotaron los fuegos artificiales y la
plaza se vació lentamente. Una sola masa plebeya se movilizaba en orden,
llevando amarradas las gruesas cañas que sostuvieron sus banderas, botellas de
agua y cajas con comida para la vuelta. El cansancio era palpable, pero no
vencía al entusiasmo. La Presidenta, con medio cuerpo fuera de la camioneta,
saludaba, recibía cartas, regalos y entregaba su afecto al pueblo.
Descamisados hizo detonar, al fin, la euforia contenida
durante el impecable discurso. Los militantes nos unimos en el impulso de
entonar con fervor la Marcha Peronista, mientras el clásico ricotero, Juguetes
Perdidos, despedía oficialmente la jornada. Recorrimos el cancionero propio,
con consignas y deseos, entre abrazos y saltos de alegría. Alegría de oír una
vez más la entereza y lucidez política de la líder del movimiento, de entender
que éste es el camino y de saber que estamos dispuestos a apostar todo por su
consolidación. Porque Descamisados es pueblo organizado, que avanza firme hacia
la Patria que anhelamos.
(*) Esta crónica fue escrita colectivamente por los talleristas del taller de de Formación en Prensa y Comunicación de la Corriente Peronista Descamisados de Entre Ríos

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