En el Día Internacional de las Mujeres, la capital entrerriana tiene una razón más para celebrar: la inauguración de la Casa de las Mujeres de Paraná. Un acontecimiento clave en materia de protección y promoción de los derechos de las mujeres.
El hecho político
Ya no quedan sillas sin ocupar. Los músicos concluyen la prueba de sonido, los transeúntes se detienen a observar, los conductores reducen la marcha y bajan los vidrios con curiosidad. Metros más atrás, en la Plaza Alvear, una columna unida detrás de la consigna Unidos y Organizados hace vibrar hasta el sable tirabuzón del San Miguel resguardado allí en la iglesia. Los militantes comienzan a movilizarse, banderas de Descamisados, Martín Fierro, Kolina y La Cámpora avanzan juntos con alegría y mucho ritmo hacia
Alameda de la Federación, donde representantes de comisiones vecinales, de universidades, funcionarios municipales y provinciales, vecinos de la zona y barrios remotos también se reúnen para presenciar el gran hecho político: la inauguración de La Casa de las Mujeres de Paraná.
Como condición para ingresar a la Casa las mujeres deben expresar su voluntad de hacerlo, ser mayores de 18 años, y realizar una denuncia formal del caso ante sede judicial o administrativa. Entonces, el organismo realizará el pedido expreso de incorporación por 45 días. Una vez adentro, las recibe un equipo interdisciplinario compuesto por tres psicólogas, dos trabajadoras sociales, dos abogadas, una ordenanza, una administrativa, 14 acompañantes, la subdirectora y su directora, Paola Sanfilippo. Los hijos e hijas menores de edad también tienen su espacio allí.
Las voces
La convocatoria para el acto de inauguración supera las expectativas. Hombres y mujeres (muchas mujeres) aguardan de pie, a ambos lados de la calzada; entre esa multitud se pasean algunos pañuelos verdes, que abrazan la lucha por la libre decisión de las mujeres sobre su cuerpo. Frente al público se erige la tarima alfombrada desde donde hablarán autoridades y personalidades destacadas. Detrás un imponente escenario sostiene los instrumentos de las bandas que darán punto final a la jornada. “Buen día a todos y todas. Bienvenidos y feliz día para todas las mujeres”, se oye en altavoz. El acto comienza.
“Tendríamos que dejar de pensar en refugios para mujeres que son permanentemente golpeadas, pisoteadas, donde su dignidad como persona no es respetada (…) ésta es una lucha de todos, no solamente de las mujeres”, dice con convicción Stella Maris de Chapino, representante del Movimiento de Mujeres Campesinas y primera oradora de la ceremonia. Maris, como le dicen todas y todos, apuesta a construir una ciudad “pero también una provincia y un país, donde no necesitemos más refugios para las mujeres golpeadas”.
La senadora nacional, Sigrid Kunath, también tiene la palabra y aprovecha para mencionar las dificultades y agresiones que enfrenta nuestra presidenta por su condición de mujer, así como la inclusión de la violencia en la agenda del Estado, durante su gobierno y también el de Sergio Urribarri. A modo de conclusión, expresa su deseo de que “esta casa sea un lugar de encuentro, donde las personas que tengan su paso transitorio puedan iniciar mejores historias en sus vidas, donde encuentren contención, cariño, afecto, donde puedan aprender a ejercer sus derechos, donde los tres poderes del Estado estén trabajando codo a codo para tener una sociedad más justa y menos violenta”.

Minutos después, al oír el nombre de Taty Almeida, los bombos y platillos de Unidos y Organizados resuenan en una muestra de afecto, respeto y admiración por su lucha inclaudicable. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, recorre emocionada la ardua labor de aquel grupo de madres en la búsqueda de sus hijas e hijos, acompañadas por organismos de derechos humanos, organizaciones políticas, exiliados, sobrevivientes. “Llegamos por fin al 2003, con nuestro otro hijo, Néstor Kirchner, el primer presidente que nos escuchó, que tomó los derechos humanos como política de Estado”; política en la que la Casa de las Mujeres de Paraná es “un eslabón más”, al decir de la oradora, “porque también aquí hay un Estado provincial presente con este gobernador que tenemos”, dijo en referencia a Sergio Urribarri.
Los aplausos y cantos que por momentos estallan mientras ella habla, se intensifican cuando finalmente se despide, sonriente y con un brazo arriba: “A pesar de los bastones, de los carritos, de las sillas de ruedas, ‘las locas’ ¡seguimos de pie!”.
Ahora, la presidenta del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, Claudia Mizawak, renueva el compromiso del Poder Judicial para dar respuesta a problemáticas de violencia de género en un trabajo conjunto con los municipios de toda la provincia, y seguidamente llega el turno de la intendenta Blanca Osuna.
En una locución enfática, la presidenta municipal destaca que la Casa de las Mujeres de Paraná “se suma al cierre de los prostíbulos, esta casa se suma a la política activa de defensa de los derechos humanos”, como parte de “un proceso difícil, diverso, de transformación cultural”. En ese sentido, Osuna agregó que tal cambio “va a depender mucho de nosotros, de una actitud jugada (…) Y jugada es no indiferente (…) De eso se trata lo de hoy, de no ser indiferente.”
Las expectativas que giran en torno a la Casa son grandes. Y ello se percibe en el discurso de la intendenta: “es posible que nos demos el lugar de construir una sociedad mejor, más inclusiva, más respetuosa, más equitativa, más igualitaria. Esto es la Casa de las Mujeres de Paraná. No es una acción aislada, es una política y una convocatoria también”.
Una verdadera fiesta
La entrada a la Casa se pobló de autoridades, militantes y referentes. Un nutrido grupo de fotógrafos y camarógrafos se apoltronó como pudo en el angosto zaguán de la casa para tratar de registrar el momento en que Blanca Osuna, Taty Almeida y Sigrid Kunath, entre otras autoridades, desataban la cinta inaugural. Las puertas de la Casa de las Mujeres de Paraná están al fin abiertas.
La multitud se introduce desordenadamente. Las caras de asombro y las palabras de felicitaciones se suceden unas a otras, se multiplican, mientras en la calle crece el sonido de las columnas militantes que saludan la apertura.
Un cuarto de hora más tarde, muchos aún esperan para conocer el interior de la casa, cuya fachada exhibe los colores característicos de la gestión municipal actual. Impactan sus techos y aperturas de gran altura, las numerosas habitaciones y su extensa longitud. Tiene capacidad para 20 camas y 5 cunas; posee un amplio comedor con coloridas sillitas para bebés y una salita lúdica con biblioteca y juegos de mesa. La calidez con que se acondicionó cada espacio puede leerse en detalles como los cuadros hechos por una artista que trabaja en el Área de la Mujer, a cargo de Cristina Melgarejo, y que animan las blancas paredes de los dormitorios. La perseverancia y el esfuerzo cotidiano de Eugenia, Diana, Viviana, Luciana y Fernanda, entre tantas otras personas que han trabajado para que la Casa se concrete, tiene ahora su preciado fruto.
Al concluir su recorrido, la intendenta anuncia la entrega de certificados a quienes se capacitaron para trabajar en la Casa. Las mujeres recibieron el documento con una sonrisa, orgullosas y conscientes de la responsabilidad que su tarea merece. En seguida, un video institucional nos recuerda a todos y todas que la lucha contra la violencia de género ha sido tomada como política de Estado por los gobiernos nacional, provincial y municipal.
Al finalizar, percusión, vientos, batería, contrabajo, teclados, coristas y accesorios, se conjugan para hacer de ésta una fiesta con todas las letras. Apenas con las primeras notas, los cuerpos se lanzan al compás del Combo Mutante y su irresistible repertorio de guarachas, cha-cha-chas, guajiras, salsas, sones; en medio de la movida, una pareja de baile deslumbra a los presentes con la fluidez de sus movimientos. Tal como está programado, al Combo le sigue Yamila Cafrune -hija del reconocido folclorista jujeño Jorge Cafrune-, que agasaja a la audiencia con su voz y cuatro guitarras, en un recorrido por el clásico folclore nacional. La luna en cuarto creciente corona la jornada.
Tiempo de profundizar
La Casa de las Mujeres de Paraná es, sobre todo, un sitio de contención que busca preservar la vida y salud de las mujeres que sufren violencia de género, y de sus hijos. Su inauguración es un hecho político de significación histórica para nuestra ciudad, en tanto el Estado se involucra con mayor compromiso en la lucha contra la violencia de género y en la promoción de los derechos de las mujeres. Es sin dudas un paso sustancial, pero el trayecto no concluye allí. La discriminación de la mujer tiene una raíz cultural, y resulta indispensable cavar hondo para removerla. Es un trabajo colectivo que ya dio sus primeras paladas; ahora es tiempo de profundizar.




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