domingo, 19 de mayo de 2013

Alfredo Zaiat: Abrir el debate para evitar el engaño de falsos profetas



Estará mañana en Paraná en una nueva edición del ciclo Patria Grande que impulsa el Ministerio de Cultura y Comunicación provincial. Antes, dialogó con EL DIARIO sobre los mitos de la economía, la política, el dólar y su último libro.

–¿Por qué se decidió a escribir sobre los mitos de la economía?
–Porque es un interesante desafío abrir el debate sobre temas que son presentados a la sociedad como verdades absolutas, y no lo son. La economía no es complicada ni existen motivos para que sea un espacio exclusivo para quienes son considerados especialistas. No sólo es cuestión de apelar a la reflexión que si no se entiende lo que dicen los economistas, pese a la reiteración de la explicación, es que nada bueno puede pasar porque lo más probable es que haya algo oculto o sea un engaño. Avanzar sobre ese concepto implica interpelar cómo se presentan, exponen, explican los temas económicos.
–¿Cómo se fueron construyendo esos mitos?
–A partir de considerar a la economía como si fuera una ciencia exacta, cuando, en realidad, es una ciencia social. La economía es economía política, y como tal debe ser abordada como un espacio de disputa de intereses contrapuestos de diferentes sujetos económicos. No es cuestión de cambiar una verdad por otra, sino de abrir el debate sobre cuestiones básicas de la economía para evitar ser engañados por falsos profetas de la economía.
–¿Perjudican al país?
–Especialmente perjudican a los sectores vulnerables que pueden quedar atrapados de mitos económicos construidos por la corriente de pensamiento económico convencional, preocupado en defender los intereses de minorías privilegiadas.
–¿Cómo define a la política económica del Gobierno? ¿Cuáles son los principales aciertos? ¿Y los errores?
–Es un proyecto político con objetivos económicos determinados, que fueron explicitados en más de una ocasión en discursos presidenciales: crecimiento económico, con más empleo, industrialización e inclusión social. Tras ese objetivo se fueron presentando diferentes iniciativas. Los principales aciertos fueron, primero, subordinar la economía a la política, dado que la conducción política pasó a conducir la economía, y no a la inversa como en períodos políticos pasados. Segundo, la estrategia de relación con el poder financiero que consistió en romper con el FMI, la renegociación de la deuda en default, el desendeudamiento, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la utilización de reservas para pagar deuda. Y tercero, la cuestión social que incluyó el fomento del empleo y la negociación paritaria, la ampliación de la cobertura previsional, la movilidad del haber jubilatorio, el fin de las AFJP y la Asignación Universal por Hijo. Los principales errores fueron no avanzar en un cambio del perfil industrial y de la canasta de bienes de exportación, con una elevada concentración y extranjerización de la economía; la deficiente intervención para realizar los necesarios cambios en el Indec; y la continuidad en el manejo de la política energética y de transporte con el mismo esquema de los ‘90, que recién el año pasado se empezó a revertir.
–¿Cuáles le parece que son las medidas que primero revertiría un gobierno de derecha en la Argentina?
–No sé. Fuerzas políticas de esa corriente no exponen con claridad cuál sería su política económica.
–¿Qué nos pasa a los argentinos con el dólar?
–Un sector importante por su intensa influencia se ha acostumbrado a ahorrar en dólares debido a un régimen cambiario hiper liberal nacido con la dictadura militar de 1976. No son “los argentinos” los que tienen una obsesión con el dólar; sino una minoría intensa. Vale una evidencia empírica: de enero a octubre de 2011, cuando el Banco Central vendió unos 18 mil millones de dólares para atender esa corrida cambiaria, apenas el 12% de la población mayor a 18 años compró por lo menos un dólar en el mercado único de cambio. O sea, no son todos los argentinos obsesionados con el dólar.
–¿Por qué hay sectores que piden una devaluación?
–Porque quieren contabilizar una ganancia extraordinaria con una brusca devaluación. Los exportadores vinculados a la industria y al campo, el sector del campo y los rentistas con patrimonios dolarizados. Una brusca devaluación es regresiva en términos económicos, sociales y políticos.
–¿Qué significa para usted que la Presidenta haya recomendado Economía a contramano?
–Una gran satisfacción por dos motivos. Primero, por el reconocimiento a mi trabajo; y segundo, porque muestra que es una presidenta que lee libros, aspecto no menor teniendo en cuenta antecedentes de presidentes anteriores.

AL MARGEN 
Mano a mano. La charla que brindará Alfredo Zaiat se desarrollará mañana lunes a las 20 en el centro cultural La Vieja Usina (Corrientes al final). Será una nueva edición del ciclo Patria Grande, que organiza el Ministerio de Cultura y Comunicación de Entre Ríos para abordar el debate en torno al proyecto nacional y latinoamericano.

Perfil 
Alfredo Zaiat es licenciado en Economía y trabaja desde 1987 en el diario Página/12, donde es jefe de la sección Economía, del suplemento económico Cash y editorialista en temas económicos.
Conduce desde hace 11 años el programa de radio Cheque en blanco, hoy en radio Vorterix, y es columnista en la TV Pública.
Ha publicado los libros Economistas o astrólogos (2004), Historia de la economía argentina del siglo XX (junto a Mario Rapoport, 2007) y Economía a contramano (2012).
Como docente, participa desde 2008 del Programa Premio Amartya Sen de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), dirigido por Bernardo Kliksberg.



Link a la nota original: http://www.eldiario.com.ar/diario/interes-general/81453-abrir-el-debate-para-evitar-el-engano-de-falsos-profetas.htm


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